¿Qué hay detrás de una taza de café?

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El café se ha convertido en un referente importante de exportación para Colombia, gracias a que hoy por hoy es uno de los cultivos pioneros en el país, por sus amplias propiedades sensoriales, organolépticas y su alta demanda en el mercado. Detrás de todo esto hay un arsenal de familias caficultoras. ¡Aquí les contamos un poquito de su día a día!
En el departamento del Huila, entre montañas rodeadas de fincas cafeteras se encuentra el corregimiento de Monserrate, en el municipio de La Plata, en donde todas las mañanas muchas madres cabeza de hogar salen muy temprano, casi a la par con los imponentes rayos del sol. Sin embargo, su día laboral ha comenzado unas horas atrás, pues antes de salir tienen la responsabilidad de sus hijos y los deberes que como madres deben cumplir. Entre los muchos sacrificios que estas caficultoras hacen está el dejarlos al cuidado de docentes y madres comunitarias para poder ir a trabajar.
Llegó la hora de salir de casa y a pesar de tener un trabajo con requerimientos muy fuertes, poco aptos para una mujer, la jornada debe comenzar. Con balde en mano y una radiante sonrisa se sumergen en medio de los cafetales buscando que cada grano recolectado represente la esperanza de cubrir sus necesidades económicas, para brindarles una mejor calidad de vida. Con muchos sacrificios y un gran trabajo en equipo, entre los productores y los recolectores, se lleva a cabo un proceso muy cuidadoso para poder obtener un grano pergamino seco en óptimas condiciones.
Por eso, cada vez que percibimos el aroma de una buena taza de café servida en nuestros hogares debemos recordar que esta viene del esfuerzo y orgullo de miles de mujeres que luchan porque esos mágicos granos de café sean valorados y porque se exalte y reconozca a la MUJER caficultora colombiana.

Por: Luisa Andrade
Comunicadora rural