Agricultura se escribe con agua

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En un alto porcentaje, los agricultores de las diferentes veredas del municipio de Tipacoque, Boyacá, vieron afectada su producción de cultivo de maíz en la llamada “cosecha de atraviesa”.

 

Los campesinos de la región, algunos preocupados, otros tristes y los demás con ganas de renunciar, debido a la disminución de las lluvias o a lo que algunos denominan “un verano raro”, tal vez desconocen y/o no se acomodan a que dichas situaciones puedan obedecer al cambio climático, fenómeno del niño o de la niña etc., ya que estando acostumbrados a recibir sin falta el periodo de lluvias de los meses septiembre, octubre o noviembre, tuvieron que resignarse con los pocos aguaceros que cayeron, los cuales no fueron suficientes para asegurar su cosecha debido a que la gran mayoría no cuenta con agua para regar sus cultivos y se tuvieron que enfrentar nuevamente a la cruda realidad que padece el sector campesino: perder.

 

La disminución de producción en un 60% del área total de las zonas productivas del municipio y la pérdida total en un 40% de la misma, con afectación marcada en las veredas de El Palmar, Ovachía, Cañabravo, Bavatá y el sector El Nogal, redondea el resultado general negativo que por estos días sacude a los agricultores, para quienes no fue muy feliz llegada del nuevo año y mucho menos la despedida del año viejo, puesto que en la acostumbrada celebración del ocho de diciembre, en muchos hogares fue imposible atender la visita familiar proveniente de las grandes ciudades, con el tradicional mute de mazorca.

 

Viendo los rostros de desesperanza que muestran nuestros azotados microfundistas productores de comida y sin entender qué razones los animan, quién o qué los motiva o qué fuerza extraña los mueve, es importante destacar las frases motivadoras que algunos de los tristes afectados manifiestan “toca seguir rasguñando el suelo a ver si en la otra nos recuperamos”.

 

Mientras tanto, la tarea de cultivar en nuestro medio seguirá siendo difícil, puesto que la dependencia del agua lluvia para obtener buenas cosechas será un aspecto que irá amarrado a la voluntad del creador, y por esta razón quienes no disponen del preciado líquido para sostener sus cultivos, tal vez continúen haciendo producir la tierra, con el húmedo sabor de ilusión porque el agua que hoy necesitan, se encuentra y nadie la utiliza a 26 kilómetros por curva de nivel o  a tan sólo a 2 kilómetros atravesando un cerro sobre la cabecera municipal; sabiendo donde, pero sin saber cómo ni cuándo, tal vez alguien, algún día, deberá hacer algo para poner en las laderas la cantidad de agua necesaria para la obtención de buenas cosechas y de esta manera los campesinos con mucho más coraje empuñarán en sus manos la herramienta con la que labrando la tierra harán posible pensar que sobre ella se puede escribir y muy seguramente sus  renglones dirán:  “agricultura se escribe con agua”.

 

Por Luis Pita, Comunicador Rural Tipacoque, Boyacá.