Tradición artesanal en vía de extinción

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La producción de artesanías en fique trenzado, con la que muchos tipacoques sostuvieron la economía de sus hogares por muchos años, se encuentra hoy a punto de desaparecer. Las manos laboriosas de artesanos que por tradición aprendieron a elaborar alfombras, tapetes, individuales y suelas a base de fique trenzado o también llamada clineja, vienen con el paso de los años perdiendo su habilidad ancestral como consecuencia de la falta de un mercado que asegure un pago a precio justo de un producto que siendo en su totalidad hecho a mano, biodegradable y único en su género, merecería una mejor remuneración.

La elaboración de artesanías fue la encargada de mover la cadena productiva del fique en  los Municipios de Tipacoque y Covarachía, en donde hasta hace algunos años se cultivaba y producía materia prima suficiente para la elaboración de la trenza y alcanzaba para comercializar en grandes volúmenes con ciudades como Bogotá.

El deseo de encontrar un nuevo horizonte a su oficio llevó a que sus protagonistas, en su mayoría mujeres, se agremiaran hace algunos años. Fueron alrededor de dos asociaciones las cuales tienen vida jurídica pero no han encontrado tampoco una mano salvadora que los saque del adormecimiento que padecen y de esta forma evitar recorrer el camino cruel de la lenta desaparición y posterior muerte de su actividad.

“no hay ánimo para seguir trabajando porque el oficio poco se vende”El premio a la “Maestría Artesanal” otorgado por Artesanías de Colombia hace algunos años a la artesana Blanca Cely, quien ha dedicado su vida entera a la elaboración de trenza y figuras en fique, se convirtió en un motivo para volver a tomar impulso, pero como afirma la galardonada “no hay ánimo para seguir trabajando porque el oficio poco se vende”.

Los pocos cultivos de fique que quedan en la región, el nulo apoyo por parte del estado y el escaso relevo generacional, hacen pensar que el fin del arte de entretejer fique de 3 hasta 12 y más hebras para posteriormente producir hermosas figuras, está por llegar a su fin.

Por Luis José Pita. Comunicador Rural, Tipacoque, Boyacá.