Alertan sobre los efectos del Cambio Climático en Colombia

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El experto Andy Jarvis, del CGIAR, se reunió con el Grupo Diálogo Rural para compartir información acerca del calentamiento global y su impacto en la agricultura colombiana.


Andy Jarvis, líder temático del programa de Cambio Climático, Pobreza y Desarrollo Rural en el CGIAR y director de análisis de políticas y toma de decisiones en el Centro Internacional de Agricultura Tropical (CIAT), con sede en Palmira, Colombia, se reunió con el Grupo Diálogo Rural para compartir información reciente sobre la vulnerabilidad de la agricultura colombiana ante el problema del calentamiento global.


Jarvis posee información de primera mano, fruto de sus trabajos de investigación y pruebas en campo, acerca de los lugares más vulnerables del país y de los efectos que traerá en el futuro el aumento de la temperatura. El caso del café, cultivo emblemático de Colombia, es particularmente preocupante. La temperatura media en la zona cafetera del departamento del Cauca, actualmente uno de los principales epicentros de producción del grano, se reduce en 0.51 grados centígrados por cada cien metros. “Un aumento de la temperatura en 2,2 grados equivale a 440 metros de piso térmico. La zona cafetera actual está entre 1.200 y 1.500 metros, lo que indica que el calentamiento significaría casi salirse del rango. En términos sencillos, la zona cafetera dejaría de producir café”, explica el experto.


Plátano, café, algodón y caña de azúcar son los cultivos que más se verán afectados por el cambio climático, según las estimaciones realizadas por Jarvis y su equipo de trabajo. Los sitios mas afectados serán la región Caribe (zona de mayor pobreza rural en el país) y los Llanos orientales.


En relación con los pequeños productores, el impacto principal se sentirá sobre la producción de café, fríjol y papa, que son los cultivos de los campesinos pobres, los cultivos de subsistencia.
El monitoreo que realizan incluye varios países de América Latina. De hecho, el programa está comenzando recién en 2012 en nuestro continente. “Hicimos análisis en Guatemala, Honduras, Nicaragua y El Salvador; en veinte años, habrá áreas que producirán hasta media tonelada menos de fríjol por hectárea en estos países”, explicó.


El CIAT está trabajando en la identificación de la vulnerabilidad, un concepto que incluye tres elementos: impacto directo sobre los cultivos; sensibilidad en los medios de vida; y capacidad de adaptación. “El productor puede hacer ajustes adaptativos, como la siembra a la sombra (por ejemplo en el café), cambios varietales y cambio de insumos. Pero se necesitan además adaptaciones estructurales: en el caso del café por ejemplo certificación que agregue valor al producto y financie los cambios en el sistema productivo; y políticas que ofrezcan incentivos quienes realicen tales adaptaciones”, dice Andy Jarvis.


Adicionalmente, hay adaptaciones transformacionales, como cambios totales de los sistemas agrícolas y  migraciones de la población rural, que cambian completamente el medio de vida de la gente pobre. “Hay que atender este tipo de grandes adaptaciones”, reclama el experto.


El calentamiento en cifras •    En Colombia el 38 por ciento de las emisiones proviene de la agricultura y la ganadería.                   •    Estimaciones de FAO aseguran que el planeta necesitará producir 60 por ciento más de alimentos para 2050.                           •    Estados Unidos esta hoy en sequía y se estima una pérdida de producción del 40 por ciento en maíz, lo que afectará los precios mundiales de este cereal. •    Un estudio demostró que en Rusia en los últimos quince años la variabilidad climática ocasionó 15 por ciento de las pérdidas en la economía de ese país.
El Grupo Diálogo Rural Colombia coincide con Jarvis en la urgencia de identificar y establecer políticas para la gestión del riesgo en agricultura. Natalia Gómez, del GDR Colombia y funcionaria del Banco Mundial, considera que “es un buen paso del ministerio de Agricultura la creación de una dirección de gestión de riesgos agropecuarios. Hay que reordenar el territorio en término de uso pero con una mirada de largo plazo y paree que hay un buen ambiente en el gobierno para este tipo de iniciativas”. Pero preocupa a Gómez que la información científica que producen instituciones como CIAT no sea incorporada en el marco de las políticas públicas. “Hay que pensar institucionalmente cómo heredar estas investigaciones y volver este seguimiento científico como una política, no algo coyuntural en manos del CIAT. El estado debe financiar una capacidad del país para monitorear el cambio climático”, agregó.


Santiago Perry, Secretario Técnico del GDR Colombia, recordó que “una de nuestras críticas al proyecto de ley de Desarrollo Rural es que no se tiene en cuenta el cambio climático” y ese será uno de los temas que sectores de la sociedad civil seguramente llevarán a discusión cuando el proyecto de ley sea radicado el en Congreso.


Información detallada del proyecto de cambio climático que dirige Andy Jarvis en : http://dapa.ciat.cgiar.org