Reportería rural: Guájaro, epicentro de una microrregión

El empoderamiento determina el sentido de pertenecía hacia  lo sostenible. Coogrupar PBA.

En los albores del año 1650 nace el canal del dique, como un brazo artificial del río de Magdalena, que entre otras sirve como límite al municipio de Repelón en un tramo de 6 kilómetros y desemboca en el mar Caribe, en la ciudad de Cartagena. Es una de las obras de ingeniería mecánica de mayor envergadura construida en Colombia, se le puede comparar con los grandes canales artificiales del mundo, como el de San Lorenzo,  Suez y Panamá. Tiene una extensión de 115 kilómetros, 60 metros de ancho y 15 metros de profundidad. Construido en 1650 con el fin de disminuir la distancia entre Cartagena y el interior del país durante la época colonial, siendo gobernador de Cartagena Pedro Zapata de Mendoza. Los estudios de factibilidad y la dirección de la obra estuvieron a carga del ingeniero militar, capitán Juan Somovilla Texada, de nacionalidad española.

Una de las estrategias era disminuir costos, utilizando los cuerpos de agua de la ciénaga, que quedaron como reductos del comportamiento de un antiguo brazo del río Magdalena,  localizados en un paraje denominado la barranca del Rey y la Matuna. En su ejecución participaron más de 2.000 indígenas de la provincia de Cartagena constituyéndose posteriormente en el lapso de cuatro centurias, como un ecosistema subregional de gran importancia entre los departamentos de Bolívar y Atlántico.

Al interior de este ecosistema surge la depresión del Guájaro, una de las áreas más calurosas del departamento del Atlántico, cuyas tierras resultaban poco atractivas desde el punto de vista natural para el colono o criollo de la época. Las  condiciones geográficas de este sector atrajeron durante el tiempo precolombino a los pobladores nativos, siendo precisamente la rivera de la laguna del Guájaro, en los alrededores de Rotinet y el Aguada de Pablo, el escenario donde aparecen los primeros asentamientos humanos de los cuales se tengan noticias en esta región. El Guájaro fue también escenario de unos de los tantos palenques que se formaron en la provincia de Cartagena durante el siglo XVII. Allí, aprovechando un caño natural que comunicaba este sector con el canal del Dique, llegaron y se establecieron negros cimarrones procedentes de Cartagena o  de las haciendas adyacentes al canal, constituyéndose un palenque que más tarde se conocería con el nombre de San Benito de las Palomas, quizás el único en su género en las tierras que hacen parte  del departamento del Atlántico.  Por efectos del régimen que imperaba en la época,  los indígenas habitantes del sector se extinguieron, mientras San Benito fue erigido pueblo de libres hacia el siglo XVIII y distrito parroquial al iniciarse el sistema republicano. Sin embargo, este nunca dejó de ser un pueblo miserable hasta su desaparición a mediados del siglo XIX, tal como lo afirma Juan José Nieto en 1839.

Repelón en el escenario regional

Con la aparición de Repelón, hacia el año 1860, y la  llegada de un buen número de colonos de otros lugares de la costa atlántica colombina, se inició un breve periodo de auge de este sector. La zona del Guajaro se tornó en productora de tabaco y caña de azúcar, explotándose el primero al exterior y llevándose la panela producida hacia Cartagena. As mismo se fue influenciado Repelón con el uso del telégrafo como un avance del desarrollo, además de una escuela que abrieron en la localidad al mundo de las comunicaciones y la educación.

Es de notar que aconteció un nuevo periodo de decadencia que se inició con el enfrentamiento de liberales radicales y los regeneracionistas hacia finales del siglo pasado, el cual se extendió a mediados del decenio de los 60, cuando empezó a implantarse Atlántico numero 3. Este proyecto cambió sustancialmente la economía en el sector, la forma de tenencia de la tierra y el modelo de producción, distribución y circulación y consumo agropecuario en el área de influencia del Guajaro.

Repelón surge como principal productor de algodón  y posteriormente de tomate en el departamento, aunque también se destacan  poblaciones  como Luruaco, Sabana larga y Manatí.

Hoy por hoy el municipio continúa con los baches ocasionados por el fenómeno del niño  y la irregularidad en cuanto a las precipitaciones pluviométricas que oscilan entre 700 y 900 ml por año y la paralización temporal del distrito de riego debido a que el gobierno nacional corto el mantenimiento y el subsidio energético de su operación, estableciendo un pared por más de 10 años. Viéndose disminuida la producción de maíz, plátano, yuca, entre otros, sólo persistió la siembra de sorgo en la zona de secano, que hoy  siembra alrededor de 2.000 hectáreas entre pequeños y medianos productores, que en otrora  despensa agrícola del departamento del Atlántico.

No obstante, a través de esta debacle, Repelón figuraba para 1993 con los índices de pobreza  más altos, los cuales alcanzaron el 30 por ciento, según la Unidad Regional de Planificación Agropecuaria departamental, por debajo del promedio departamental que se hallaba el 10.9 por ciento. Muy a pesar de esta circunstancia, actualmente Repelón es un municipio que ha satisfecho sus necesidades básicas. Se instaló parcialmente el alcantarillado, pero no opera dado que los pozas de oxidación de la planta no cuentan con el equipamiento necesario autorizado por las autoridades ambientales. Por eso hacemos referencia que en 1997 Repelón figuraba entre los cinco municipios del departamento que presentaba el mayor número de enfermedades gastrointestinales, enfermedades respiratoria debido al deterioro hídrico del embalse del guajaro y la ineficacia o carencia básica de los servicios públicos (El agua potable opera medianamente con dificultades en un 57 por ciento).

La Corporación Autónoma Regional del Atlántico – CRA –  cataloga el servicio de acueducto como regular, aceptable de electricidad, regular el servicio de aseo y malo e inexistente el del alcantarillado (muy a pesar que ha aportado los recursos para que este servicio opere en la red de alcantarilladlo que actualmente se halla instalado).

Con relación a la vivienda, en el municipio predomina  el tipo de casa con el 93.3% del total, bajo el punto de vista arquitectónico continua predominando ampliamente la tendencia tradicional de los pueblos pre modernos.

Para la  proyección del 2010 Repelón es considerado,  en el marco de la subregión del embalse del Guajaro, como uno de los municipios que estaría en capacidad de liderar un proceso sostenible a través de  programas de agricultura limpia u orgánica, liderados por pequeños productores rurales de plátano hartón.

Actualmente se ejecuta en la región un programa del Ministerio de Agricultura  en la modalidad de alianzas productivas, proyecto que cubre  150 hectáreas y beneficia  a 75 lideres productores.  El distrito de riego acaba de recibir una inversión del Ministerio por más de 12 mil millones de pesos, para la readecuación del programa, que compromete a Repelón a liderar un proceso productivo sostenible y contribuir a satisfacer la demanda en el departamento en cuanto a seguridad alimentaria se refiere.

El proyecto estima sembrar 300 hectáreas de hortalizas enanas con líneas de exportación; así mismo espera fortalecer los cultivos de yuca y maíz, por sistema de irrigación o secano, e impulsar el cultivo de peces en cautiverio. En el área de secano se está desarrollando  una propuesta agroindustrial entre las organizaciones de pequeños productores de Repelón en alianzas con inversionistas estadounidenses para escalar en un macro proyecto de siembra de 3500 mil hectáreas de piñón, piñón lechoso, piñón de purga, coquito y otros conocido vulgarmente, (nombre científico  de Jatropha Curca), con el fin reforestar y cosechar sus frutos para la producción de aceite vegetal.                        
            
La propuesta contempla montar la planta de beneficio o extractora del crudo  de aceite, dentro del plan de negocio de cultivo de Jatropha curca al que se encuentran vinculadas comunidades de Sabana larga, Luruaco, Manatí, San Estanislao de Kostka, Santa Lucia, Campo de la Cruz y Villanueva Bolívar, que en total Logran una cobertura de implantación de más de 25 mil hectáreas.

Entre los resultados esperados se encuentran  elevar la calidad de vida, logrando que el pequeño y mediano productor participe a lo largo de la cadena productiva, obteniendo ingresos porcentuales en los procesos de valor agregado y venta del producto y subproducto en la modalidad de socios por acciones en esta alianza o consorcio agro empresarial.

El proceso es liderado por las organizaciones rurales como: Coogrupar PBA, Fundación Jóvenes por Colombia de Repelón y Asprodema del municipio de Sabana larga, agrupados en una asociación mutual de la región.

“Al municipio de Repelón le esperan grandes retos para desarrollar una propuesta productiva en el agro de manera sostenible, con la implantación del cultivo de la Jatropha curcas hacia la agroindustria”, explica Policarpo Ruiz Polo, el técnico agrícola en la región.

 

---------------

 

Por Jose Castillo

Comunicador Rural, Coogrupar PBA (Repelón Atlántico)